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Cómo la IA comerá la IU

Todos hemos escuchado la profecía de cómo un día los robots tomarán nuestros trabajos. La historia pinta una imagen de un futuro distópico donde las computadoras han dejado nuestra existencia sin sentido, dejando a la humanidad sufrir los efectos del aburrimiento extremo. El desarrollo será gradual, y el trabajo repetitivo desaparecerá primero y las tareas más complejas pronto seguirán, hasta que solo los trabajos más creativos permanezcan dentro de nuestro ámbito de responsabilidad.

A pesar de haber escuchado esto un millón de veces, todavía nos gusta creer que nuestro propio trabajo es de alguna manera inmune. Y como diseñador de productos digitales, ciertamente solía pensar de la misma manera. Mi trabajo requiere creatividad e inteligencia social, que son dos cosas que carecen de computadoras. Al menos, eso es lo que solía creer hasta que leí sobre IA.

En teoría, hay dos tipos de IA, a saber, IA débil e IA fuerte. La IA débil es un algoritmo diseñado para un propósito específico. Es genial en lo que hace, pero prácticamente inútil fuera de su aplicación. Algunos ejemplos son Siri, el feed de Facebook y las compras sugeridas de Amazon.

Luego está la IA fuerte, que es una forma de inteligencia de máquina sin un propósito específico codificado en ella. Su algoritmo aprende repitiendo tareas aleatorias e iterando en patrones. Algo así como lo hacemos cuando somos niños, pero a velocidad de supercomputadora. Y es este tipo de IA lo que hará que el mundo se ponga de cabeza.

Es inteligente ¿Y qué?

Ahora, podrías estar pensando;

"Eso es impresionante, y estoy seguro de que la IA es la próxima gran cosa". Pero mi trabajo requiere creatividad y sensaciones. De ninguna manera una máquina alcanzará mis alturas.

Bueno, tomemos mi campo como ejemplo. La mayoría de la gente estará de acuerdo en que un buen diseño requiere un ojo creativo. Diseñar un producto implica tomar una idea y usar nuestra creatividad e inteligencia social para definir una hipótesis. En base a esta hipótesis, creamos algunas características, que validamos a través de herramientas de análisis y entrevistas. Luego probamos e iteramos en nuestro producto hasta que encontremos la mejor solución única para todos.

La calidad de un producto está determinada por nuestra comprensión de la psicología del usuario. Cuantos más datos tengamos y mejor procesemos, más efectivo será nuestro diseño.

Empresas como Google y Facebook almacenan enormes cantidades de información personal. Saben lo que te gusta, con quién andas y qué tipo de música escuchas. También mapean su comportamiento al rastrear dónde hace clic, qué lee y cómo reacciona ante cierto contenido. Toda esta información se utiliza para crear una experiencia de usuario más personalizada.

Sin embargo, solo una fracción de nuestra psicología se revela a través de acciones y me gusta. La mayor parte se comunica a través del comportamiento subconsciente en forma de micro expresiones. Cuando estamos entusiasmados con algo, nuestros alumnos se expanden. Cuando estamos nerviosos, nuestro ritmo cardíaco aumenta. Nuestro lenguaje corporal se adapta a nuestro estado incluso antes de que nos demos cuenta. Pero a menos que use sensores, estos cambios son difíciles de observar.

Si las aplicaciones pudieran rastrear nuestro estado e iterar en tiempo real, nuestras interfaces serían mucho más efectivas y comenzaríamos a ver un diseño real centrado en el usuario.

Pero, ¿cómo podrían las aplicaciones hacer eso? Me alegra que lo hayas preguntado; Entra en el dispositivo portátil AR impulsado por IA.

La interfaz generada por AI

Cuando los dispositivos portátiles AR lleguen al mercado, nuestras aplicaciones comenzarán a rastrear nuestro comportamiento consciente y subconsciente. Al medir nuestro ritmo cardíaco, la respiración, el tamaño de la pupila y el movimiento ocular, nuestros AI podrán mapear nuestra psicología en alta resolución. Y armados con esta información, nuestras interfaces se transformarán y se adaptarán a nuestro estado de ánimo a medida que avanzamos en nuestro día.

Las interfaces futuras no serán seleccionadas, sino adaptadas para satisfacer nuestras necesidades subconscientes. Quizás la mejor forma de navegar en un ecosistema digital no sea a través de botones y controles deslizantes. Quizás la solución sea algo más orgánico y abstracto.

Autodesk está desarrollando un sistema que utiliza diseño generativo para crear modelos 3D. Usted ingresa sus requisitos y el sistema ofrece una solución. El método ya ha producido drones, partes de aviones y hot rods. Entonces, es solo cuestión de tiempo antes de que comencemos a ver las interfaces generadas por IA.

Todo esto puede parecer lejano, pero el futuro tiende a llegar antes de lo esperado. Un día, en un mundo nuevo y valiente, veremos las interfaces contemporáneas de la misma manera que vemos una vieja máquina de escribir; mirando con aspereza su crudeza y apreciando lo lejos que hemos llegado.

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